Se puede entrenar la mente para mejorar el rendimiento?

Investigaciones acerca de la actividad mental muestran que aproximadamente el 47% del tiempo laboral estamos fuera de la tarea distraídos.  Este dato nos dice que todavía un manager corporativo tiene una gran brecha en términos de desarrollo de la mente para lograr mayor foco, concentración y claridad. Disminuyendo ese porcentual no solo mejoraría su rendimiento sino también sus capacidades interpersonales.

Un estudio reciente de Microsoft indica que nuestra capacidad para
mantener atención en una cosa a la vez es cada vez menor: de 12 segundos en el
año 2000 hemos pasado a solo 8 segundos 5 años después. Esto se debe al
incremento de la sobrecarga de información que recibimos, más el agregado
exponencial que año tras año genera la revolución tecnológica.

Lo que se puede preguntar un
manager es cómo entrenar la mente, qué significa ello y cómo se implementa un
entrenamiento mental.

El primer paso es comprender cuales son los estados mentales y cómo
ciertos estados nos impiden acceder a mayor potencial ejecutivo, operativo y
creativo. En la complejidad multidimensional en
la que vivimos un manager recibe demasiados inputs en su día laboral. Esta
realidad provoca indefectiblemente el multitasking en donde hacemos más de una
tarea a la vez aprendiendo a poner una atención deficitaria sobre lo que
percibimos y acotando la información que recibimos.

Esta realidad multidimensional a la que tenemos que responder, con el
agregado de la tecnología (lo que aumenta el multitasking), no solo provoca distracción
y pérdida de enfoque sino también una percepción equivocada generada por
nuestros patrones y estructuras mentales limitantes. Y en la velocidad a la
cual vivimos no somos conscientes de estas brechas y déficits de atención, foco
y claridad.

Los 4 estados mentales

La consultora Potential Project www.potentialproject.com  (especialista en procesos de entrenamiento
mental basados en el mindfulness) diseñó una
matriz de estados mentales que sirve para mostrar el impacto de una mente
distraída.

Ese 47% del tiempo que estamos distraídos y en automático lo podemos
observar en el cuadrante 3 de la matriz. Es en
este estado mental que permitimos inconscientemente que la mente divague, se
pierda, opere desde percepciones distorsionadas y procese muy pocos pixeles de
realidad. Y procesar tan pocos pixeles de realidad equivale a perderse mucha
información:

  • intrapersonal (estados emocionales, pensamientos
    disfuncionales, distorsiones cognitivas o inferencias negativas)

  • interpersonal (cómo están los demás, cómo se
    sienten, qué les pasa, si están o no presentes, si están captando el mensaje
    correctamente o infiriendo)

  • contexto/ entorno (la cultura de la empresa, si
    el equipo está funcionado sinérgicamente, si hay buen clima o no, si hay
    compromiso genuino o máscaras )

Muchas decisiones se toman desde ese 47% en que la mente no está al 100%
presente, sin poder captar la mayor cantidad de pixeles de información de la
realidad (nosotros mismos, los demás, el entorno). Por eso se habla hoy de la visión
4k, que corresponde a una mente mindful (presente, enfocada, concentrada y en
calma).

Cuando aumentamos la capacidad de foco,
concentración y percepción aumenta la cantidad de información que podemos
percibir y procesar de la realidad. Esto se traduce en una mejora en la toma de
decisiones, capacidad productiva, mejor enfoque, mayor creatividad y manejo del
stress entre otras capacidades.

Mindfulness
para una mente productiva

El mindfulness es una de las prácticas y herramientas que permiten
entrenar la mente para pasar del cuadrante 3 de
la matriz (mente divagando) al cuadro 2 (mente consciente y enfocada). Esto
significa que la mente puede enfocar toda su atención en el momento presente a
la tarea en cuestión, mientras podemos tener la perspectiva y claridad para
tomar decisiones sabias y productivas, sin que los patrones mentales limitantes
puedan ejercer influencia sobre nosotros, o al menos muy poca(humanidad y
efectividad).

Varias de las prácticas del mindfulness derivan del budismo zen oriental.
Contrariamente a lo que se piensa, las meditaciones zen no son solo para la paz
o armonía interior como creemos por no conocer con profundidad esta disciplina.
Parte de la enseñanza del budismo zen -una de las fuentes del mindfulness- es para lograr estados mentales de foco,
concentración y claridad.  

En el budismo la meditación es considerado un
ejercicio riguroso de entrenamiento mental en el que la mente se observa a sí
misma. Mediante la introspección la mente intenta liberarse de tendencias
conflictivas como el odio, y desarrolla otras más integrales como el poder de
la concentración y la capacidad de compasión. Una mente entrenada está mejor
equipada para resistir las distracciones y siente una sensación de paz y
serenidad”
.

Sharon Begley
“Entrena tu mente, cambia tu cerebro”

¿La mente se puede entrenar para
mejorar el rendimiento?

Hoy
existen técnicas y herramientas probadas por la ciencia con investigaciones
avaladas por la comunidad científica que lo demuestran. El mindfulness es una
de ellas y -bien utilizado- es una herramienta efectiva para mejorar el
rendimiento y las capacidades sociales de líderes y managers.

Pero
siempre existe la tentación de distorsionar el mensaje o pretender que con
intervenciones cosméticas, en muy poco tiempo y con poco entrenamiento se van a
lograr resultados importantes. Es muy importante, en un momento en que estas
técnicas y herramientas comienzan a probarse en el mundo corporativo
Latinoamericano (en otros países hace 10 años que existen), la comprensión
profunda del contexto, el tiempo y el compromiso que se requiere para lograr
los resultados adecuados.

Federico García Berro